Christopher Columbus — El hombre que navegó hacia el oeste
El hombre que navegó hacia el oeste
El 12 de octubre de 1492, tras treinta y tres días en el mar con una tripulación al borde del motín, un marino genovés llamado Cristóbal Colón puso pie en una playa de las Bahamas convencido de haber alcanzado las islas exteriores de Asia. Se equivocaba en casi todo —el tamaño de la Tierra, la distancia a Japón, la identidad de las gentes que encontró—, pero las consecuencias de su error resultaron más transformadoras para el mundo que cualquier cálculo certero jamás lo habría sido. Cuatro viajes, un gobierno derrumbado, cadenas, una reivindicación tardía y una muerte en el olvido: la vida de Colón es la historia de un hombre cuya visión superó su juicio, y cuyo descubrimiento transformó cada continente de la Tierra.
“Nadie debe temer emprender tarea alguna en nombre de nuestro Salvador, si es justa y si la intención es puramente para Su santo servicio.”
1451–1506
Nacido en Génova, en una familia de tejedores de lana. Murió en Valladolid, España, todavía convencido de haber llegado a Asia. Cincuenta y cuatro años que abrieron un hemisferio.
4 viajes
Entre 1492 y 1504, Colón realizó cuatro viajes de ida y vuelta a través del Atlántico, explorando el Caribe, Centroamérica y la costa de Sudamérica.
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Desde las islas Canarias hasta el avistamiento de tierra en las Bahamas: treinta y tres días de mar abierto sin tierra a la vista, navegando por estima y guiándose por las estrellas.
7+
Colón pasó más de siete años suplicando ante las cortes de Portugal y España antes de que la reina Isabel finalmente accediera a financiar su viaje en 1492.
Cuatro travesías por el Atlántico que abrieron un contacto europeo sostenido con las Américas
Eventos Decisivos
El primer viaje
Con tres naves —la Santa María, la Pinta y la Niña— y noventa hombres, Colón zarpó hacia el oeste desde Palos de la Frontera el 3 de agosto de 1492. Tras una escala en las islas Canarias, cruzó el Atlántico abierto en treinta y tres días y avistó tierra el 12 de octubre en una isla que el pueblo taíno llamaba Guanahaní. Exploró Cuba y La Española, perdió la Santa María en un arrecife el día de Navidad y regresó a España convertido en héroe, desfilando por las calles de Barcelona ante Fernando e Isabel con oro, loros y seis taínos secuestrados.
La empresa de las Indias
El gran proyecto de Colón —la Empresa de las Indias— consistía en alcanzar Asia navegando hacia el oeste. Lo presentó por primera vez al rey Juan II de Portugal en 1484 y fue rechazado. Pasó años cortejando a la corte española, sobreviviendo de la caridad de frailes franciscanos y nobles menores, hasta que la reina Isabel aprobó finalmente la expedición en abril de 1492 mediante las Capitulaciones de Santa Fe, que concedían a Colón los títulos de Almirante de la Mar Océana, Virrey y Gobernador de cuantas tierras descubriera.
La caída en desgracia
Para su tercer viaje, el gobierno de Colón en La Española se había degradado en tiranía. Los colonos se rebelaron, los indígenas fueron esclavizados y sometidos a brutalidad, y las acusaciones de incompetencia llegaron hasta la corte española. En 1500 llegó el comisionado real Francisco de Bobadilla, que arrestó a Colón y a sus hermanos y los envió de vuelta a España encadenados. Aunque Fernando e Isabel le restituyeron la libertad, jamás le devolvieron el gobierno. El hombre que había descubierto un hemisferio murió convencido de haber hallado el confín de Asia.
Línea del Tiempo
Nace en Génova
Nace como Cristoforo Colombo en Génova, República de Génova, hijo de Domenico Colombo, tejedor de lana y pequeño comerciante, y de Susanna Fontanarossa. Crece en una familia de medios modestos en uno de los puertos más activos del Mediterráneo, rodeado de marineros, mercaderes y el olor del mar.
Naufragio frente a Portugal
Mientras navegaba con un convoy comercial genovés, el barco de Colón fue atacado y hundido por corsarios franceses frente al cabo de San Vicente. Sobrevivió aferrándose a los restos del naufragio y nadando casi diez kilómetros hasta la costa de Portugal, país que se convertiría en su hogar durante casi una década y en el trampolín de sus ambiciones atlánticas.
Rechazado por Portugal
Presenta su plan de alcanzar Asia navegando hacia el oeste al rey Juan II de Portugal. El comité marítimo del rey, la <em>Junta dos Matemáticos</em>, lo rechaza, señalando con acierto que Colón había subestimado drásticamente la circunferencia de la Tierra. Colón abandona Portugal rumbo a España.
Las Capitulaciones de Santa Fe
Tras años de gestiones, la reina Isabel de Castilla accede a patrocinar el viaje. Las Capitulaciones de Santa Fe conceden a Colón títulos extraordinarios: Almirante de la Mar Océana, Virrey y Gobernador de cuantas tierras se descubrieran, y el diez por ciento de todas las rentas de esos territorios, privilegios hereditarios y a perpetuidad.
Avistamiento del Nuevo Mundo
Tras treinta y tres días cruzando el Atlántico abierto, un vigía de la <em>Pinta</em> avista tierra. Colón desembarca en una isla de las Bahamas —probablemente San Salvador o Samaná Cay—, la reclama para España y entra en contacto con el pueblo taíno. Cree haber alcanzado las islas exteriores de Asia.
El segundo viaje
Regresa con diecisiete naves y más de 1200 hombres para fundar una colonia permanente. Funda La Isabela en La Española, explora Jamaica y Cuba, y comienza la colonización sistemática del Caribe. El asentamiento se ve azotado por enfermedades, hambruna y conflictos con la población indígena.
Tercer viaje y arresto
Alcanza por primera vez el continente sudamericano, avistando la costa de Venezuela. Pero su colonia en La Española está en abierta rebelión. El comisionado real Francisco de Bobadilla arresta a Colón y a sus hermanos y los envía de vuelta a España encadenados.
Muerte en Valladolid
Muere en Valladolid, España, a los cincuenta y cuatro años aproximadamente, insistiendo aún en haber llegado a Asia. Muere rico, pero despojado de la mayoría de sus títulos, prácticamente olvidado por la corte que en su día lo había celebrado. Sus restos fueron trasladados al menos tres veces tras su muerte.
Figuras Principales
Reina Isabel I de Castilla
La reina que hizo posibles los viajes de Colón. Tras años de rechazos y demoras, Isabel desoyó a sus propios consejeros y accedió a financiar la expedición en 1492. Le concedió títulos que lo convirtieron en uno de los hombres más poderosos del Imperio español —Almirante, Virrey, Gobernador— y lo defendió de sus críticos durante años. Pero incluso la paciencia de Isabel tenía límites: cuando le llegaron noticias de mal gobierno, esclavitud y caos, envió a Bobadilla a investigar. Colón nunca perdonó esa traición. Isabel, por su parte, tampoco lo abandonó del todo: murió en 1504, dos años antes que Colón, todavía deliberando qué hacer con el hombre que le había entregado un hemisferio.
Martín Alonso Pinzón
El adinerado naviero de Palos de la Frontera que capitaneó la <em>Pinta</em> e hizo posible el primer viaje. Pinzón ayudó a reclutar a la tripulación, financió en parte la expedición y se ganó el respeto de los marineros como Colón —un extranjero genovés— jamás pudo lograrlo. El 7 de octubre de 1492 fue Pinzón quien sugirió cambiar el rumbo para seguir el vuelo de unas aves hacia el suroeste, decisión que condujo directamente al avistamiento de tierra cinco días después. Pero la relación se agrió: Pinzón navegó de forma independiente cerca de Cuba en busca de oro, y los dos hombres discutieron amargamente durante el viaje de regreso. Llegó a España exhausto y afiebrado; murió pocas semanas después.
El Legado de Christopher Columbus
Colón no descubrió América: millones de personas ya vivían allí, y los navegantes nórdicos habían llegado a Terranova cinco siglos antes. Lo que Colón hizo fue algo distinto y, en sus consecuencias, mucho más transformador: estableció un contacto permanente entre dos hemisferios que habían permanecido separados durante diez mil años. El Intercambio Colombino que siguió —el trasiego de cultivos, animales, enfermedades y pueblos entre el Viejo Mundo y el Nuevo— transformó la biología, la economía y la demografía de todo el planeta.
Fue un navegante brillante y un pésimo gobernante. Un visionario que nunca comprendió lo que había hallado. Un hombre cuyo descubrimiento trajo civilización a unos pocos y catástrofe a millones. Su legado no es simple, y no debería serlo. Lee su historia en sus propias palabras: el ePub en primera persona te lleva al interior de la mente del hombre que navegó hacia el oeste, hacia lo desconocido.
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